Proyecto KernelHouse: “Hablar de software libre es hablar de derechos”

Compartir el conocimiento, ayudar y formar comunidades, son los motores que mueven esta iniciativa emplazada en el barrio Bellavista de la capital.

Por Equipo Réplica.

La historia de KernelHouse partió en 2006 cuando un grupo de personas autodidactas se interesó por llevar adelante un proyecto sobre software libre. Ellos crearon “Hacklab” en “Repúblika 550”, la ex casa okupa desalojada hace algunos meses.

La idea interesó a un particular que les cedió una residencia en el barrio Bellavista de Santiago para llevar adelante este proyecto autogestionado, que ya cumple tres años ocupando el espacio ubicado en Antonia López de Bello 157-A. Allí se realizan eventos relacionados con el software libre, obras de teatro, talleres, tocatas musicales, entre otros.

En el lugar nos reciben cuatro “informáticos” (Zerial, Ksha, W4r y Osu) y Gustavo, que es actor. Los informáticos, prefieren ocupar sus nicks y dicen ser mayoría en la casa. Trece personas que entran y salen, crean herramientas, y reciben a jóvenes de otros países cada cierto tiempo para compartir conocimiento. Gustavo, en tanto, cuenta sobre la responsabilidad que implica estar a cargo de este lugar y cómo semana a semana éste se transforma en un espacio de entrenamiento teatral para compañías emergentes.

Para saber sobre el proyecto y la relevancia de esta iniciativa contraria al lucro, conversamos con Zerial, quien participa en el proyecto desde 2007 y es uno de los fundadores de KernelHause.

¿Cuál es la filosofía que hay detrás del software libre?
El software libre es libertad; esa es la filosofía que existe detrás. Mucha gente lo interpreta de distinta forma, la verdad es que cada uno lo siente  como quiere y es posible definirlo de muchas formas. Cuando se habla de software libre no es sólo “informática o computadores”, es algo mas allá de eso. Es la libertad hacia las personas, los derechos que existen. Software libre es compartir el conocimiento, ayudar, formar comunidades, trabajar en conjunto desde donde quiera que uno esté.

¿Las aplicaciones que trabajan ustedes abarcan algún campo en especial?
Contribuimos a distintos tipos de software, sin un ámbito especial. Si se puede ayudar y contribuir en algo; lo hacemos.

¿Qué tipo de software desarrollan?
Aunque en más de una oportunidad hemos desarrollado herramientas y software que por lo general tienen que ver con la seguridad, no somos un grupo de “programadores” o “desarrolladores de software”, nosotros desarrollamos ideas, compartimos conocimiento y experiencia, e intentamos difundir el software libre filosófica y prácticamente. Es algo que va más allá del software.

¿Hay mecanismos o maneras de relacionarse con los otros creadores, que diferencien el software libre de los de Microsoft?
Existen muchos mecanismos de comunicación que nos permiten relacionarnos; IRC, foros, listas de correos, protocolos de mensajería instantánea como Jabber. Se realizan encuentros, bien seguido, en distintas partes del mundo; en Kernelhouse hemos hecho tres versiones del Hackmeeting (http://es.wikipedia.org/wiki/Hackmeeting) donde hemos recibido a gente de Perú, Bolivia, Argentina y de distintos lados de Chile. El año pasado fui a compartir con la gente de Bolivia en su primer Hackmeeting. También fui a las Jornadas Regionales del Software Libre (http://www.jrsl.org) que se realizaron en San Luis (Argentina).
Existen eventos como la Flisol que también convoca a mucha gente y que se hace en distintas ciudades a lo largo de varios países.La diferencia entre software libre y “los de Microsoft” es simplemente que uno es libre y el otro no. Microsoft no te entrega el código, te oculta las cosas, no te deja compartir y evita, sea como sea, que compartas y contribuyas al código. El software libre, bajo ciertos parámetros y restricciones (dependiendo de la licencia, por ejemplo GPL), te permite crear, modificar y distribuir en forma libre. El ejemplo más claro es el de la receta de cocina; si tu mama tiene una receta para hacer un queque y la quiere compartir con su tía o con la vecina, ¿es correcto? ¿O legal? Pues claro que sí; y eso el software no-libre no te lo permite. Hay que preguntarse qué pasa cuando vas a una multitienda y compras un juego o un software como un antivirus o el mismo Office; cuando llegas a tu casa y comienzas a instalarlo. Llegas a un punto donde te aparecen los “Términos y condiciones de la licencia”. ¿Pero qué pasa si no estás de acuerdo con eso? ¿Crees que podrías ir a devolver el software? Pues no, no puedes o bien no te dejan. En el software libre tú sabes de antemano bajo que licencia está publicado, las restricciones y beneficios que tienes al usar ese software, lo que puedes y lo que no puedes hacer.  No sólo Microsoft le hace daño al software libre, sino que muchas otras empresas.


¿Richard Stallman, fundador del movimiento a favor del software libre, ha sido inspiración para ustedes?

No. Si bien recibimos a Richard Stallman en Kernelhouse y conversamos con él, no fue una inspiración, de hecho, más de uno se ha iniciado en este mundo del software libre si saber la existencia de Richard. Es un ejemplo para nosotros, tiene razón en muchas cosas que dice y es increíble la lucha que da por sus ideales y por el software libre, pero no ha sido una inspiración.

¿Qué opinas acerca de que la información de los usuarios no esté en los discos duros, sino en las “nubes” de Google, por ejemplo? ¿Hay un peligro a la privacidad ahí?
Claramente hay un peligro de privacidad, porque tú no sabes que hacen con esa información, aunque si bien el peligro existe, es el mismo usuario quien se “arriesga”, ya que por lo general los términos y condiciones son bien claros y el usuario los acepta. Es cierto que aunque un usuario no quiera que exista información de él en internet, siempre, sin consentimiento de él, la habrá. Por ejemplo, en Facebook; en lo personal yo no tengo cuenta de Facebook, pero estoy seguro que en más de un comentario o foto he aparecido yo, por culpa de mis amigos, que no saben que no quiero que exista información mía en sus bases de datos. No tengo cuenta en Facebook ni en otras redes sociales, sin embargo, me llegan correos invitándome a participar con toda mi información (email, nombre, apellidos) y es porque mis “amigos” o mis contactos de otras redes entregan información. Yo encuentro que si es un riesgo para la privacidad, aun así, sin querer, tengo información en servidores de Google, Twitter y unos cuantos más. Hay que tener claro algo; la información personal no es de uno, sino que pertenece a uno. Fácil: la información tuya que tengo en mi base de datos claramente es de ti, pero no es tuya, es mía. ¿Se entiende?

¿Y desde ésta tribuna es muy difícil competir con el software de las grandes empresas multinacionales?
Sí, más aún con las que son monopolio. Mucha gente confunde “libre” con “gratis” y es completamente distinto. Por esto mismo, en inglés no se dice “Free Software”, porque se confunde con gratis. El software libre puede ser pagado e incluso medianamente privado, la libertad va en las condiciones de uso del software. Obviamente nadie trabaja por bolitas de dulce. Las empresas por miedo a la competencia siempre buscan cerrar el conocimiento y quedarse con los derechos y hasta con la “propiedad intelectual” de lo que se desarrolla, aún cuando se desarrolla usando software libre; porque para ellos significa plata, y cuando hay plata entre medio, las libertades no existen y se pasan a llevar los derechos de los usuarios. Muchas veces competir con grandes empresas es difícil no por capacidad, sino por ignorancia.

¿Qué es ser libertario en el Chile de hoy?

Para mí, ser libertario es luchar por la libertad de uno mismo y del resto; preocuparse de que lo que hagas no viole la libertad de otras personas. Esto implica tener un pensamiento “libre” y practicar la libertad como una filosofía; compartir, formar comunidades, enseñar, aprender de otras personas, conocer gente, expresarte. Hacer todas estas cosas sin que algo lo limite ni lo restringa. Querer y hacer que esto último se cumpla. Ser libertario es tener libertad de pensamiento; es saber ser libre y también saber respetar la libertad de todos. Es algo complejo.