Rodrigo Araya y la contracultura de los olvidados

Gladys Marín, el prolífico y desconocido cineasta chileno Cristián Sánchez y la revista Trauko son los partícipes de una historia oculta y protagonistas de las expresiones contra la dictadura, que este joven director rescata a través de sus trabajos. Su fuerte es el documental, pero tiene bajo la manga un proyecto de ficción y además una prometedora carrera como editor y recopilador.

Texto y fotos: Cynthia Rodríguez.

“Hacer cine en este país, es tremendamente difícil”, asegura Rodrigo Araya Tacussis, documentalista chileno, un cinéfilo detallista y minucioso. Su casa está llena de figuritas plásticas del recuerdo, de revistas, libros y cómics. Uno se pierde mirando cada detalle y al demostrar interés por algún muñeco, él inmediatamente se entusiasma y cuenta la historia correspondiente.

A este director le interesa rescatar personajes de nuestra historia que han sido olvidados, como sus monitos de goma. Se ríe cuando recuerda sus primeros trabajos, reconoce que no son muy memorables, lo que a él, no le avergüenza.

Sus referentes son la nouvelle vague, el neorrealismo italiano y el cine chileno anterior al golpe de 1973, entre otras cosas.

¿Qué quieres transmitir en tu obra, pretendes dar algún tipo de mensaje?

Mi idea final se ha desarrollado en el hacer, en la propuesta misma. Mis temáticas van dirigidas a lo patrimonial, al rescate de lo olvidado. Excepto en el documental Gladys -que por cierto, no está olvidada- y que usé como ejercicio para plantearme cómo hacer un largometraje de una forma independiente, lo que es muy difícil. En el fondo, es como compartir lo que me gusta.

Cuéntanos de la experiencia de haber hecho el registro sobre la vida de la emblemática dirigente comunista Gladys Marín

Fue complicado, estaba el Partido Comunista de por medio y querían tener todo bajo control. Me pidieron hacer este trabajo por encargo y a medida que avanzaba, entre entrevistas y registros, me ponían cada vez más trabas, se comenzó a poner todo más kafkiano, más difícil. Por supuesto porque yo no pertenezco al partido y era un personaje ajeno, por lo tanto no confiaban en mí.

¿Cómo fue la creación del guión de este documental?

El proceso de investigación se dilató tanto que tuve que trabajar de una manera  inversa: primero capturar mucha información y después hacer el guión. Por lo tanto fue un proceso eterno. Acumulé tanta información y tanto dato, que tuve que decantarlo en una especie de eje temático para poder hacer calzar todo. Fueron más de 45 horas de grabación.

El documental contiene entrevistas a las personas más cercanas a Gladys, imágenes de su casa de niñez, grabaciones inéditas del golpe y allanamientos. Finalmente, Rodrigo cuenta que terminó distanciado del partido, porque sus dirigentes no lo consideraron un documental oficial de Gladys, pues la mirada del director va dirigida a ella y no a la colectividad. “Los partidos políticos pueden ser muy siniestros”, sostiene.

Homenaje a Trauko

Eres súper fanático del cómic. Cuéntame de tu relación con la revista Trauko.

Cuando salió la revista tenía como trece años y se vendía como cómics para adultos. Por ende, tenía esa relación tan atractiva para un adolescente como lo era yo, entre lo erótico por un lado y lo artístico por el otro. Era una forma diferente de llamar la atención contra la dictadura, era contracultura pura, se manifestó como una forma de expresión que luego se pierde en la democracia.

¿Cómo se te ocurrió la idea de hacer un docu-homenaje a la revista?

En el verano del 2008 encontré en el persa Bio-Bio, a un viejito que vendía muy baratas las revistas –tres por luca-. Yo antes tuve muchas Trauko, en su época las compraba.

Entonces me reencontré con ella, hice una cuenta regresiva y me di cuenta de que la revista cumplía veinte años.

Y pensó: “Es tema para hacer un documental”. Tras eso, recurrió a las redes sociales en Internet, como Facebook, para encontrar a los protagonistas originales.

¿Por qué crees tú que no se había hecho antes un homenaje de esta importantísima publicación?

Es que acá hay problemas graves con la memoria, hay tantas cosas y personas olvidadas, y creo que me he especializado en temas sobre el rescate de lo olvidado.

Ellos eran para mí como estrellas del rock, la punta de una vanguardia que surgía. Y gracias a ese documental luego vino la idea del libro.

El deseo nómade de Cristián Sánchez.

Todo tipo de arte diferente a las expresiones obvias que conocemos, llama la atención de Rodrigo. Por eso también tomó la historia de Cristián Sánchez -cineasta chileno que pocos conocen, con una trayectoria de 40 años- para plasmarla en un registro. Araya descubrió a Sánchez en una retrospectiva que vio mientras estudiaba cine en el ARCIS. Le llamó la atención que ese tipo de cine se hiciera en Chile, completamente distinto a cualquier cosa que había visto. Tras ello, aclamó: “¡Quiero rescatar su obra, quiero mostrarla al mundo!”.

¿Por qué crees que no se conoce tanto el legado de Sánchez?

No lo sé, su trabajo es tan significativo. Me produce mucha curiosidad que un tipo con una obra tan grande e imponente no se conozca. Es muy raro que otros que producen más y en menor calidad llenen ese espacio. Es extraño que esté tan al margen. Y es que el quijotismo de Sánchez de hacer cine contra viento y marea en un período donde no se podía crear, es admirable, y él lo hizo.

Largometraje de ficción no convencional

Este año, Araya comenzará el rodaje de un largometraje de ficción, que se basa en la performance y que, advierte, será multidisciplinario.

Estás trabajando en una historia original, un proyecto totalmente artístico ¿Cómo es la película?

Está basado en un texto que se llama El maestro ignorante y trata muy a grandes rasgos sobre un discípulo que necesita sabiduría. No tendrá un orden aristotélico, serán cuadros planteados de un modo muy estético, casi pictórico. Quise desarrollar pequeños homenajes a maestros del cine, como Greenaway., Lynch, Jodorowsky o Leone, dándole un tratamiento especial a cada una de las escenas. Obviamente, no tendrá una circulación en una sala de cine. Sin embargo, espero mostrarla en un circuito más alternativo a eso, una sala de arte o algo así. Es un experimento.

Tendrá un rollo muy místico, hay mucha gente involucrada. El tema es entender el mundo moderno y cómo lograr las claves para poder sobrevivir en él. Tiene mucho de metafísico.

¿Quiénes colaboran el la película?

Trabajaré con artistas visuales y músicos ajenos a la realización de películas. Les pedí que trasladaran su imaginario y trabajaran como directores de arte de cada escena. Además de ser un proyecto colectivo, está pensado como aleatorio, en el sentido de que cada artista se sienta dueño de crear y de jugar con su escena.

Aunque los trabajos de Araya no se muestran a nivel masivo, han tenido mucha repercusión en festivales independientes. También ha ganado varios premios, por ejemplo, en el Festival Internacional de Cortometrajes, Fesancor

Faceta de editor

Como recopilador, Araya se ha ganado una nueva reputación, que se manifestó azarosamente tras el libro Trauko, publicado en 2009 y que logró gran éxito. Rodrigo fue el recopilador y logró incluso que los integrantes de la revista que vivían fuera de Chile vinieran al lanzamiento, lo que a su juicio “fue algo tremendamente emotivo”.

Hablando con Marcela Trujillo surgió la idea de sacar un texto que incluyera a artistas jóvenes homenajeando a los originales de la revista, a través de la editorial Ocho Libros. Siguiendo por esa línea, agrega: “Vicho -Vicente Plaza- que era otro dibujante importante de los ochentas, me propone hacer un libro con su obra que se llama Si no tienes donde ir, entonces como yo lo admiro tanto, acepto humildemente esta misión para trabajar con él. Y también gracias a eso, saldrá una colección de autores de la misma generación y cada uno de ellos tendrá un libro compilatorio”.

Sobre política se manifiesta lejano a los actuales huéspedes de La Moneda: “Me avergüenza este gobierno, no me identifica en nada, este país es como un laboratorio, se impuso un sistema económico neoliberal a la fuerza. El arte espontáneo no se considera, salvo que sea como caricatura, como el The Clinic, mirar al roto chileno como algo simpático. Es vacío, es triste, es penca. Me declaro en rebeldía”.

El documental Gladys se exhibió el 29 de marzo en la tienda de Le monde diplomatique. Y el lanzamiento de libro Tú no tienes donde ir se efectuará el viernes 8 de abril en la Plop! Galería a las 19:30 hrs.