Mañana Me Chanto: “No es que nos vayamos de gira, nos vamos persiguiendo el verano”

“Mañana me Chanto” es, en la cultura popular, más que una frase. Es una promesa que nunca se va a cumplir, al igual que la promesa de este grupo musical de dejar la cuneta como escenario, sin poder hacerlo. “En la calle, a la gente que le gusta nuestra música, se queda escuchando; pero a la que no le gusta, se va. En un concierto tú pagai, y te guste o no te guste, te vai a quedar adentro por obligación. Ésa es la gracia de nosotros”.

Por Equipo Réplica.

La entrevista no podía ser en otro lugar. En plena calle y con un montón de gente dateada por facebook, esperamos a “Mañana me chanto” que a eso de las 6:30 de la tarde apareció. El primero en llegar fue Aurelio, el “perro manager”, y atrás venían los otros “chantos”.  Desbordaron simpatía, buena onda con el público y mientras ponían sus instrumentos, conversaban con quien se les acercara. Apenas empezaron a tocar, llegó más gente, se armó un grupo grande y el lugar se prendió. La música tampoco pasó inadvertida para quienes caminaban en el Paseo Las Palmas, la mayoría se detuvo y escuchó.

¿Cómo se vive teniendo tantas casas, amigos y lugares donde llegar?
Se vive de lujo, espectacular. Por ejemplo, cuando no juntamos la plata necesaria en nuestros viajes, los amigos y lugares no nos faltan, son millones en todos lados, y podemos volver siempre. Donde vamos nunca ha faltado un lugar donde dormir. Por último, siempre andamos con las carpas y los sacos. Siempre equipados, por eso con un patio nos basta y nos sobra. Hay muchas partes donde podís dormir en la naturaleza y te quedai ahí no más, solos al lado de una fogatita. A veces, si hay un concierto importante significa que hay hotel para nosotros, eso también es rico porque dormís en una cama. Siempre tratamos de no pagar alojamiento, pero si lo paga la organización, buena. Aprovechamos la ducha calientita y las sábanas.

¿Así mismo  fue como se conocieron entonces, en la vida?
La banda se formó en Barcelona hace como diez años. Fue el 2 mil y algo. Empezamos mi hermano (Andrex) y yo, después se unieron unos amigos más. Tocábamos en las calles de Barcelona, pa’ pagarnos el arriendo, por necesidad más que nada. En realidad no queríamos trabajar en cualquier cosa, porque nos ofrecían trabajar, pero en unos trabajos de mierda. Siempre habíamos tocado, la típica, fogateando. Y bueno, así empezamos, y con el tiempo, con los años, se han ido sumando músicos.

¿Y cómo se vive en gira permanente?
Nosotros, en realidad, no es que “nos vayamos” de gira, nos vamos persiguiendo el verano. No hemos parado de viajar en harto tiempo, muchos años, a veces paramos un mes. Este año vamos a parar en abril y mayo y ahí cada uno por su lado, de vacaciones.

¿Cómo reacciona la gente en la calle?
La recepción en la calle es buenísima. En la calle, a la gente que le gusta nuestra música se queda escuchando, y a la que no le gusta, se va. En un concierto tú pagai, y te guste o no te guste, te vas a quedar adentro obligado. Acá no, y aparte, te puede ver más gente: niños, abuelos. Gente que no puede ir a los otros lugares. Acá en Chile la reacción de la gente ha sido buenísima. Lo más buena onda es que ya hay mucha gente que se está aprendiendo las canciones  y en los conciertos cantan con nosotros y eso es lo bonito.

¿Y han tenido algún problema por tocar en la calle?
Acá Providencia no, pero en Santiago Centro sí, hay que pedir permiso, por eso nos echaron cagando. Llegaron los pacos y nos cortaron el tema a la mitad y “váyanse, váyanse”. Hasta  nos pidieron pasaportes, carnet y todo.
En Barcelona también nos han echado muchas veces y nos quitan los instrumentos. Te los quitan incluso sin estar tocando, sólo por andar con ellos. Llega la policía y todos los con instrumentos requisados  pa’ dentro. Y para recuperarlos hay que pagar como 800 euros. Entonces no vas a pagar más que lo que te costó el instrumento. Lo perdís no más.

¿Cómo es la relación con los otros músicos en la calle?
De respeto, llegamos a un lugar y si hay otros músicos, compartimos el espacio. La calle es de todos. Además tenemos relación con caleta de gente ligada a la música. De hecho compartimos escenarios, por ejemplo, con Keko Yoma. Con ellos tocamos en Suiza, en Alemania y acá en Chile también. Son como nuestras pololas (ríen). Siempre que tocamos juntos terminamos locos.

¿Qué temas tratan en sus canciones?
Las letras son evidentes, en las canciones está todo lo que queremos decir, cosas que nos importan. Es una libertad que tenemos, lo hacemos en todas partes. Pero por ejemplo, tenemos un par de temas en contra de la policía. Igual, de repente nos escuchan y les gusta también. En las partes que hemos pasado, incluso, los que más tienen discos de “Mañana me Chanto” son los policías.

¿Recuerdan alguna experiencia tocando?
Todo el tiempo tenemos experiencias buenas. Te vas sorprendiendo cada vez. Nunca ves la misma gente, o sea, igual se repite gente, pero ves caras nuevas, sorprendidas. Otra gran experiencia fue en un concierto en Suiza, cuando nos colgaron una bolsa grande en el escenario llena de cogollos. Nos fumamos los medios porros en el escenario y de ahí terminamos de tocar, sacamos la bolsita y nos fuimos. Con yerba y cosas así, la experiencia es buenísima. Otra experiencia bonita, es que hace poco descubrimos que había una banda aquí en Chile que tocaba canciones nuestras, varias canciones; unos chicos de Los Andes (se llaman Cosecha Nacional), y ya tocamos con ellos un par de conciertos, súper buena onda. Los pillamos por Youtube.

¿Entonces Internet les ha sido útil?
Internet nos sirve caleta. Ahí hacemos los contactos, los hacemos nosotros mismos. Nos escriben muchos, nos mandan mails pa’ que toquemos en pubs, en lugares. Nosotros vamos viendo la ruta que trazamos dependiendo de los mails que nos van llegando. Pero también lo hacemos como lo hicimos ahora, que estábamos en Argentina, salimos desde El Bolsón a Buenos Aires sin tener ningún concierto, sólo tocando en la calle y unos barcitos de repente, pero la mayoría en la calle. Es ahí donde ganamos más. La calle es mejor que muchos bares.