Por Pato Pimienta. Fotografías: Natalia Bustamante.
Se han fijado que desde que se inventó el teléfono, ha cambiado mucho… ya no es el mismo. Hemos pasado por el teléfono de casa, el inalámbrico, la contestadora, el público, el celular y el Iphone. ¿Y qué vendrá ahora? El haipo. Un teléfono chiquitito que te lo insertan en la garganta y que funciona sólo con el hipo.
¿Se acuerdan del teléfono negro con “discado”? Uno tenía que girarlo. Marcabai un número con cuidado y el número se devolvía. Es como que el mismo teléfono te preguntaba: “¿Estái seguro? ¿Ése es el número que quieres marcar, ah?”
De esos teléfonos había uno en toda la pobla. O sea, el vecino que ponía un teléfono en su casa, sin quererlo: ponía teléfono público. Se convertía al tiro en la persona mas querida del barrio… Nadie se sabía el nombre del vecino, todos le decían el señor 234 5677.
Hay gente que daba su teléfono, y vivía en otra comuna. Entonces llamaban a la señora Rosa y el vecino mandaba a su hijo, “Pepe, anda a buscar a la señora Rosa”.
-“¿Yo?”.
- “Sí, apúrate, Pepe, dile que la llama su hermana”.
¡El pendejo se iba corriendo… de Peñalolén a Maipú! Fue así como Pepe se convirtió en el primer mensaje de texto.
Malas costumbres de los públicos
Después llegaron los teléfonos públicos. Y como ese teléfono era callejero, agarró malas costumbres. ¿A quién no le robó una moneda de 100 pesos ese maldito teléfono público? A veces en pleno carrete, cuando no tenías más plata.
Yo no sé por qué no se los llevaron presos. Te paseabai en un sector del centro y en una sola cuadra todos los teléfonos te cogoteaban. ¿Se ponían de acuerdo pa’ cagarte?
- Ahí viene uno con cara de huevón. Lo vamos a cagar.
Y qué hacía la gente: le pegaba a los teléfonos. Primero uno le mandaba un puñetazo. Y con el tiempo, se armaban peleas fuertes. Los choros se ponían de acuerdo.
- ¡Vamos a pegarle a un teléfono! Iban ocho locos y le sacaban la mierda… quedaba el auricular colgando… pa’ la cagá.
Después vinieron los públicos de los almacenes, unos chicos, verdes, rojos, era la época del asterisco. Había muchos tipos de teléfonos: en unos había que apretar un botón, en otros había que poner la moneda y después hablar, en otros había que apretar el asterisco, en otros había que hablar y se te contestaban meter la moneda. ¡Era una mierda! Había que leerse un manual… y la señora del almacén te advertía…
- A este no se le aprieta el asterisco, lea bien.
O te decía: “¿Por qué no le apretó el asterisco”. ”Puta, señora, porque no soy adivino”.
Y los teléfonos de las farmacias, eran igual de ladrones, te vacunaban con los 100 pesos. Yo creo que esos teléfonos estaban todos… coludidos.
El celular
Cuando inventaron el celular todo cambió.
Su inventor fue un gringo llamado Martín Cooper. Agarró un celular que era del porte de un equipo de una radio, más que hablar por teléfono parecía que está rapeando. Llamó, sonó y nadie le contestó. O sea, esa fue también la primera llamada perdida.
Cuando en Europa todos ya tenían celulares, unos negros, toscos, en Chile la gente los veía por la televisión no más. Y qué hizo el ingenioso chileno. ¡Ahhh! ¡¿Qué hizo?! Se hizo unos celulares de palo. Cortaban un pedazo de listón de 2X2, lo pintaban negro, le ponían un pedazo de alambre como antena y se paseaban felices…
- Hola mi amor, aquí voy con mi celular palo. Disculpa, te tengo que cortar… me entró una astilla en la oreja.
No eran muy buenos esos celulares, tenían pésima señal. El único lugar donde se escuchaba bien era en las barracas.
Un ejecutivo se hizo un celular con una tabla, una tabla plana, y los otros ejecutivos lo miraron mal.
- “No seas idiota, tienes que ocupar un listón de 2X2”.
Pero no se daban cuenta que el ejecutivo era un visionario, se estaba haciendo un Iphone de palo.
Yo siempre me he preguntado, ¿Pato, por qué los mejores celulares los tienen los ejecutivos de la transnacionales… y los flaites?
Se han fijado que los flaites andan con los medios celulares. Por ejemplo, cuando llegaron los Iphone la gente hizo una lista para tener uno. Los flaites hicieron otra lista: y ahí pusieron a todos los que se lo iban a robar.
Debe haber sido maravilloso el primer Iphone robado para ese flaite que llegó a su casa, emocionado.
- “Mami, tráete a la agüela, tiene que ver esto”…
Todo la familia reunida… imagínense lo que sintió ese flaite, cuando puso el Iphone en la mesa, con una foto del papá. Un momento emotivo… ¿El papá muerto? No, el papá preso sin poder disfrutar de este bello momento. Pero toda su familia vio con impacto cómo al girar el teléfono la foto del papá preso, ¡también giró!
¿Qué sentirá Graham Bell, el inventor del teléfono desde el más allá? ¿Estará inventando el teléfono que comunique a Dios con las personas? Imagínense sería increíble que Dios te llamara.
- Aló, soy Dios…
- Yaaaaaa, ¿Dios? ¿qué quiere?
- Por encargo de la verdad y la vida eterna quiero ofrecerle por su módico alma un lugar en el cielo y en …
- Tuuu-tuu-tuuu-tuuu.
- ¿Me cortó? Idiota… ¡TE GANASTE UN LUGAR EN EL INFIERNO!


