Denuncia de Réplica desnuda las graves falencias que persisten en el SHOA

Horas después que el jefe de la Armada negara que tras el terremoto de Japón se haya descartado el riesgo de tsunami en nuestras costas, el director del organismo reconoció el hecho y abrió el debate sobre cuánto se ha mejorado desde la fatal noche del 27 de febrero de 2010.

Por Equipo Réplica. Imágen: cogito ergo imago.

En buen chileno, había pasado piola. La confusa alerta del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA) de la Armada tras el devastador terremoto y tsunami en Japón, no tuvo mayor repercusión en los medios tradicionales hasta la denuncia que realizó Revista Réplica.

La noticia que publicamos el sábado 12 de marzo fue profusamente difundida a través de las redes sociales, lo que obligó a los medios tradicionales a fijar su atención en el caso.

La primera respuesta de la máxima autoridad de la Armada ante esta denuncia fue negarla. “Eso no es efectivo. El SHOA nunca descartó la alerta del tsunami ¡Nunca! De ‘alerta’ pasamos a ‘alarma’, señaló visiblemente molesto el Comandante en Jefe de la Armada, Edmundo González, quien, según muchos, debió presentar su renuncia tras los desafortunados errores que cometió el organismo el 27-F.

Sin embargo, el director del SHOA, comandante Patricio Carrasco, debió salir a reconocer el nuevo error de la institución. “Hay una línea ahí (descartando riesgo de tsunami) que no sabemos cómo (apareció) (…) No sabemos qué ocurrió y estamos investigando”, dijo el uniformado a CNN Chile en la tarde de ayer. Conversamos con Christian Pino, el periodista de CNN que entregó la información esa noche: “Dentro de nuestros protocolos editoriales está revisar la web de ONEMI y del SHOA, que son los organismos oficiales que tiene el país para comunicar este tipo de emergencias. Pocos minutos de salir al aire, el SHOA publica que el sismo NO genera Tsunami para las costas de Chile y eso fue lo que digo al aire, citando a la fuente que era el SHOA, sumado a lo que apareció en el generador de caracteres en pantalla”, recordó .

Un año sin aprender de los errores

Muchas veces el reconocimiento de un error enaltece a quien lo realiza. Lamentablemente en este caso no podemos quedar satisfechos, ya que las explicaciones del SHOA dejan más dudas que certezas y, definitivamente, echan por tierra el slogan gubernamental que consignaba que en este episodio el sistema de emergencia estuvo “a la altura”.

Tres versiones en una hora: Según consigna CNN Chile, el SHOA desplegó en su sitio web tres versiones en menos de una hora: alerta de tsunami, una segunda descartando esa posibilidad y una tercera reafirmando la primera.

Más allá de esa rectificación, la denuncia de Revista Réplica deja en evidencia que en esos primeros 45 minutos tras el terremoto –que como todos sabemos son vitales- la información que prevaleció en medios de televisión, web y en Twitter fue que no existía peligro de tsunami. Para suerte de todos, las olas venían a más de 15.000 mil kilómetros de distancia.

-  ¿Error técnico? La explicación del comandante Carrasco nos genera serias suspicacias. Según sus palabras, el error “pudo deberse a una falla técnica por sobresaturación de consultas”. Francamente no entendemos cómo una teórica alza de las visitas durante esa madrugada pudo intervenir en el contenido de la información que se entrega a la ciudadanía ¿Quiso decir eso? ¿No se explicó bien? ¿Quiso salir al paso? Juzgue usted.

¿Protocolos incuestionables? Un furibundo lector que se contactó con Réplica – y que según su perfil en internet se desempeña en el SHOA- recordó que el United States Geological Survey’s (USGS), asignó inicialmente una magnitud de 7,9 grados al sismo en Japón y posteriormente lo corrigió a 8,8, “lo que provoca en el protocolo del SHOA un cambio de estatus a alerta”. Junto con eso nos instó a informarnos más sobre los mecanismos que usa el organismo ante estos casos.

Sobre este punto, cabe preguntarse si debemos creer a ciegas en los protocolos del SHOA  ¿Es lógico descartar algo y en los minutos posteriores alertar sobre lo que se había descartado? Aunque lo diga un protocolo, creemos que no. Ante el comportamiento impredecible de estos fenómenos ¿no sería más adecuado anunciar “bajas posibilidades de tsunami” en vez de descartarlo a secas? Sin ser oceanógrafos, la primera opción nos hace mucho sentido. Lo otro que cabe preguntarse, es si acaso su proceder depende sólo de la magnitud informada por otro organismo. ¿O sea que si un ciudadano común y corriente tiene acceso a la magnitud enviada por USGS también podría decretar o no un tsunami? ¿No hay mecanismos, instrumentos y procedimientos más avanzados en el país?

Un cambio que se pide a gritos

Este episodio pone en entredicho cuánto se ha avanzado -de acuerdo al discurso oficial- en materia de emergencias. En el actual escenario, y ante una catástrofe internacional, quizás tenga mayor sentido ingresar directamente al sitio del United States Geological Survey’s (USGS) -de donde finalmente proviene la información que replica el SHOA- para ganar tiempo y evitar confusiones.

Las autoridades no han entendido que la labor del SHOA no puede ser puramente científica, ni consistir exclusivamente en cumplir  protocolos, sino que lo fundamental es velar porque su mensaje llegue en tiempos óptimos, sin distorsiones y sin posibilidad de entenderse equivocadamente.

Y eso, en parte, pasa por hablar en “buen chileno” y sin tecnicismos que terminan confundiendo. Sólo un caso: ¿Usted cree que hasta esa noche la mayoría de la población conocía la diferencia técnica entre una “alerta y una “alarma”? Probablemente no.

Esperamos que los cambios demoren menos de lo que el Presidente tardó en vender sus acciones y que no tengamos que conformarnos con el preocupante slogan que luce el sitio web del SHOA en su parte inferior: “Siempre queda mucho por hacer”.