Nahuel Viera: “Yo no tengo una fórmula, pero la composición es mi verdadero talento”

Es hijo de Gervasio, pero siempre brilló con luz propia: desde niño la música lo impactó y lo hizo buscar en un y otro instrumento, en diferentes estilos, un camino definitivo que aún dice no encontrar. Sólo se siente inquieto y tiene ganas de tomarse la música en serio, brindándole tiempo.  Hoy se reconoce como un compositor innato y se dedica a su proyecto Kid Marimbo. Nahuel  Viera es hijo del hip hop. Hijo de la música y siempre -dice- es hijo de su inmortalizado padre. Aquí, escuche una de sus canciones.

Por Equipo Réplica. Videos por Natalia Bustamante.

¿Cuándo te emparentaste por primera con la música?

Hay varios momentos en la infancia que me hicieron optar por dedicarme a la música. Probablemente el primero fue entender quién era mi papá, porque yo nunca he renegado de eso, todo lo contrario, soy lo que soy porque mi papá fue quién fue. Y siempre tuve mucha conexión con los instrumentos en la casa, con la música en la casa. Tal vez influyó ir a conciertos con él. De hecho, cuando él murió yo tenía seis años, entonces sí tengo recuerdos de haber estado con otros músicos, en situaciones llenas de arte. Por ejemplo, cuando yo tenía siete años entré a estudiar violín en el colegio Mozart donde tenían talleres y una seudo educación musical y de ahí que admiro mucho a Mozart, porque le daban hasta la tusa (Se ríe). Lo admiro realmente. Pero quiero decirte que la música siempre estuvo a mi lado.

¿ Y cómo pasamos de Mozart al hip hop?

Bueno pasaron hartos años en verdad. Después del violín entré a tocar guitarra con el profe Eric, el que más me ha marcado en la vida, y en ese tiempo conocí el hip hop.

¿Te acuerdas de haber escuchado hip hop y haber sentido algo especial?

Sin saber lo que era el rap, sí me pasó. Yo creo que por algo entré a la onda del rap. Mucho tuvo que ver que me fui a vivir a un barrio donde entré a cachar la onda (el barrio Pepe Vila de la Reina), donde se estaba viviendo la coyuntura rapera. Recuerdo que también tenía una batería y la tocaba y había dos cabros: un bajista y un guitarrista (el Cabezón y el Keko), y tocábamos canciones del los “Chanchos”, de mucho funky. Y un día, uno de ellos me regala un  casete de funk-rap, de Public Enemy, y sí poh, lo encontré la raja. Antes sólo sabía que los Beasty Boys existían y tampoco hacía la relación genérica entre ellos. Para mí era lo mismo que escuchar a Nirvana, eran bandas nomás. Y estaba muy equivocado, era un tremendo movimiento.

Tú has estado en campañas políticas en el pasado, ¿qué relación tiene tu música con la política hoy?

Mira cuando yo empecé, hice mucho la relación política-musical, me interesaba como discurso, pero no de una manera grosera. El rap tiene un contenido textual mucho más amplio que otros estilos, entonces le di a ese lado, siempre lo he tenido en mente, pero lo he ido mutando un poco, me da lata ser muy evidente, porque además la gente ya lo sabe todo y la música también tiene que tener un argumento banal. De fiesta.
Antes yo hablaba de los políticos corruptos, o del Once de Septiembre. Ahora prefiero hacer una canción con una música bailable, pa’ que la gente la baile y así le llegue el mensaje. No sólo nunca te van a poner en ningún lugar, sino que te cierras en público. Porque si digo altiro “son todos putos” se van a prejuiciar y no van a escuchar. Incluso si haces una letra de mierda, pero das ahí un pequeño mensaje, llegas mucho más. No es beneficioso para tu carrera artística, ni para tu objetivo de que reaccionen por lo que estás contando, el hecho de ser tan obvio. Para eso, en este momento, hay gente seca que denuncia, entonces uno denunciando con la música tal vez no va a estar a la altura.

¿Cómo es el momento de creación de tus letras?

Yo creo que soy un artista, con la patudez que implica denominarse artista, que no tengo una fórmula. Yo siempre he dicho, y eso completando la primera pregunta, que el swicht lo toqué en la adolescencia y tiene que ver con entender cuál era mi verdadero talento. Yo no soy un gran cantante, no me considero el mejor músico. Pero mi virtud es ser un buen compositor de canciones, de estructuras de canciones. Lo que uno entiende como canción. La música hay que abarcarla con todo el respeto del mundo.

¿Son historias tus canciones?

Bueno sí, algunas historias y otras son sólo fotos, y uno funciona como médium nomás. A veces me pasa que estoy despertando y estoy en un estado medio somnífero y las ideas se me ocurren ahí y lo escribo. La idea existe antes de que haga la canción, luego cuando me siento en el ritual de hacer una canción ya tengo un concepto. Y me evito todo ese aparataje del hip hop de sentarme a componer con cero trabajo previo. Entonces te evitas el: “Ya poh, cabros, de qué hablamos en esta canción”. Yo creo que por mi mente pasan cosas todos los días y las escribo, lo anoto todo. Pero no ando dos horas buscando temáticas para una canción.

¿Hay alguna constante en tus canciones?

Sí, es que ahora estoy componiendo canciones más que rap, aunque a muchas les pongo rap. El disco no es de rap. No es su base. En este momento lo que vuelve homogénea las canciones tal vez, puede ser el sonido, que mantiene los bajos bien pegados al bombo, en algunos casos los samplers, en algunos casos me estoy dando el lujo de componer y grabar. Tengo muchas canciones hechas. Más de veinte, de las cuales quiero descartar algunas. Como ahora estoy trabajando con dos productores yo se las muestro y a veces ellos se prenden y ahí se arma. Ellos hacen su pega y yo la mía. Le damos la onda.

¿Cuál es la onda del disco? ¿A qué se parece?

Tiene una onda media latin y si tuviéramos que hablar de algo más genérico diríamos que es como Calle 13, aunque no tenga na que ver con Calle 13 tampoco. O también con Orishas. No sé, tiene su propia onda.

¿Qué  se viene en la carrera de Nahuel y de Kid Marimbo?

Por ahora, me estoy dando el lujo de componer y grabar. Yo creo que estaré grabado dos meses y estará listo en dos meses más, no sé. O sea lo que estoy haciendo ahora es componer canciones, ahí se me va la energía. No me quiero apurar, ya tengo las canciones hechas. Pero esto requiere más que eso, de hecho, aún no tengo las necesarias. En ese momento haré lo mismo que hacía Bielsa con la selección. Esta sirve, esta no. Seleccionar para dejar sólo lo mejor.