Bitácora de un gobierno de excelencia V

La luna de miel comienza a quedar atrás y las perlitas están más sabrosas que nunca. Un Golborne averiado, un Presidente que no prende en las encuestas, sueldos reguleques a destajo y el molesto ruido que sube desde Magallanes por otra promeso incumplida.

Por J. Sully.

Hace poco más de dos meses Sebastián Piñera, su gabinete y los jovencitos del “right set”, que llevaron el mundo de la moda a La Moneda, no cabían en sí de alegría con el exitoso rescate de los mineros. A su juicio, el mediático operativo era la mejor muestra de una de las promesas claves de la campaña: la eficiencia.

Sin embargo y contra los pronósticos más optimistas del ciudadano opositor, bastaron sólo semanas para dilapidar la cuenta de ahorro del “efecto mineros”. En la encuesta Adimark de diciembre, Piñera finalizó el año con la desaprobación más alta desde que asumió el poder, bajando tres puntos respecto del mes anterior (a 47%) y aumentando el rechazo de 36 a 43%.

El rayado de pintura a Laurence Golborne. El titular de minería debió bajar del Olimpo para salir a responder por la condena aplicada a Jumbo por prácticas anticonsumidores. La Justicia determinó, en primer fallo, que cuando el secretario de Estado era gerente general del gigante del retail se aumentaron unilateralmente las comisiones a miles de clientes. Para remediar la situación, la empresa deberá pagar indemnizaciones por 30 millones de dólares.

Como si el remezón no fuera suficiente, vale recordar que el abogado que defendió al hipermercado ante la demanda de Sernac y Conadecus fue el actual ministro de Justicia, Felipe Bulnes. Nada raro, ¿usted sabe que en la nueva forma de gobernar se estila cambiarse de equipo sin mayor  cargo de consciencia?

Puntarenazo 2.0. Pero más allá de las desgracias personales en el gabinete, lo que sí vino a descomponer el ambiente en La Moneda ha sido el masivo descontento en Magallanes por el alza del precio del gas. El hecho a muchos recordó el llamado “puntarenazo”, la primera muestra pública de descontento hacia el dictador Augusto Pinochet, en febrero de 1984.

En este episodio, una vez más, afloró la credibilidad del Juan Sebastián Miguel Piñera Echenique como uno de sus flancos más débiles. El mandatario aseguró hace un par de meses a los magallánicos que “no hay nada que temer” respecto del precio del combustible. Pero, como sabemos, las palabras de Tatán se las lleva el viento.

El cometido del ministro de Energía, Ricardo Raineri, tampoco ha sido de lo mejor. Junto con afirmar –con cero tino político- que la “fiesta” debía acabar en esa zona extrema de Chile, no cumplió con la máxima de establecer medidas de mitigación para enfrentarse a los detractores de la iniciativa. Y como si no fuera suficiente, desde los partidos de la coalición se acabaron las loas a la excelencia y se acusa a La Moneda de especializarse en “autogoles”.

Colorín facho. Otra perlita de excelencia fue la de Jaime Ravinet, quien de la nada nos recordó los años más complejo de la transición, aquellos cuando los militares todavía roncaban en este país. A su juicio, y en una clara muestra de oscurantismo, investigar el sospechoso sobreprecio pagado por un puente mecano atentaría contra un secreto militar y, en caso de concretarse esa legítima aspiración, el Ejército se mostraría reacio a colaborar ante eventuales futuras catástrofes. ¡De lujo!

Sueldos reguleques a destajo. Luego de las frases para el bronce de la ex directora ejecutiva, Ximena Ossandón, que terminaron con su salida, los sueldos siguen penando a La Moneda. Algo que se repite en la administración pública es que muchos posibles candidatos desechan la opción de partir al gobierno por los bajos sueldos. Sin embargo, los honorarios permiten hacer maravillas, sino pregúntele a Cristián Barra, asesor del Ministerio del Interior, quien con su licencia de Enseñanza Media recibe “reguleques” 4 millones de pesos, o a Marcela Cubillos (UDI), quien por apoyar la supuesta coordinación legislativa para la tramitación de proyectos de ley, gana cuatro millones 291 mil pesos.

¿Yeta? Y volviendo a Miguel Juan Sebastián, no podemos dejar pasar la entrevista de fin de año que otorgó a La Cuarta. El “diario popular” fue al grano y le preguntó directamente por la carga de mala suerte que se le atribuye en las redes sociales (terremoto, mineros, incendio en la cárcel de San Miguel). Como de costumbre, nuestro presidente-empresario respondió con evasivas, pasándole la pelota a la voluntad de Dios. Pocos días después, y en otra lamentable coincidencia, falleció electrocutado un trabajador que preparaba la carpa donde iba a ser recibido el mandatario durante su visita a los corredores del rally Dakar. Juzgue usted.