Sobre Divinidad y Aberraciones

Por Tania Tamayo
¿Qué señal divina puede llegar a la cabeza de un hombre para que éste se sienta  enviado de Dios en la Tierra, y así capacitado para interferir en el ámbito privado del resto de los seres humanos? Es la misma pregunta que probablemente se hacían otros hombres en otros períodos de la historia.  Deben haberse preguntado: “¿Cómo es que Dios elige a los monarcas absolutos?”, o “¿quién les ordenó desde el paraíso castigar a Galileo por pensar que la tierra giraba en torno al sol y no al revés?”  Respuestas y argumentos filosóficos, muchos. Frases sensatas, ninguna.
Todo esto a raíz de que una importante autoridad de la Iglesia Católica,  hoy como ayer, opina sobre lo que no le concierne. En estos momentos,  e incluso con mayor insistencia que la pregunta sobre la señal divina, el absolutismo y la injusticias cometidas con Galilei, surge una duda: ¿Cómo es posible que un ser humano que no vive en matrimonio, que no tiene relaciones sexuales y que no procrea, pueda juzgar, aconsejar, persuadir y opinar sobre la vida afectiva y sexual del resto, en un país donde la separación entre Estado e Iglesia está establecida en la Constitución?
Pero no es anormal que en Chile los roles no siempre estén claros. La opinión de la Iglesia Católica se ha dado en momentos en que otros gobiernos han querido elaborar proyectos sobre salud pública,  o cuando el legislativo estudiaba, por ejemplo, aprobar leyes concernientes a la entrega de la píldora del día después en los consultorios.
Estamos en Chile sí. Es inherente a nuestra cultura, un tanto rígida, conservadora y culpógena, y tanto lo sabemos que podemos soportar  estas intromisiones, como si fueran el zumbido de una mosca, aunque no entenderlas.  No obstante, distinto es que un prelado establezca que pensar en el matrimonio homosexual “es algo aberrante”. Eso es por decirlo menos… aberrante de verdad.
Como también aberrante es el silencio, la comprensión y la  indulgencia con que la Iglesia Católica ha resuelto, prorrogado, perdonado, o zanjado internamente  cientos de casos de abusos de sacerdotes a niños y adolescentes.  También lo es la posibilidad de indulto solicitada por monseñor Goic, hace un par de semanas, a criminales también en casos de derechos humanos. Personas que planificaron y ejecutaron secuestros, desapariciones y torturas, no sólo a adultos, también a niños y mujeres embarazadas, asesinadas y posteriormente lanzadas al mar.
Entonces si vamos a hablar de qué es aberrante, la verdad es que la Iglesia Católica y su máximo representante no son interlocutores válidos. Importante es recordar también, que cuando murió Pinochet fue el mismo cardenal Errázuriz quien dirigió la misa de responso en la Escuela Militar, diciendo: “Que el Señor valore todo lo bueno que hizo en la vida y descanse en paz”.
Volviendo al tema que ha sido aludido, el no poder casarse o, incluso, no poder reconocer en público a sus parejas, ha hecho que muchas personas que han tomado la opción de la homosexualidad,  no puedan establecer relaciones estables a largo plazo.  Finalmente, el hecho que la ley y la normativa vigente de un país no sea igual para todos, e instaure ciudadanos de primera y segunda categoría, es injusto y aberrante también.
¿Qué tipo de señal divina es capaz de decirle a alguien que puede opinar cuando no se le ha preguntado? Un haz de luz sin memoria ni sentido común.